factorygirl-photography:

(via iezebel)

Kaya Scodelario

factorygirl-photography:

(via iezebel)

Kaya Scodelario

ctyuip

Tengo que escribir esto antes de que se me escape, estuve pensando en escribirlo mientras pasaba. Llegue al edificio, que es viejo, hoy exactamente a las 5:07 pm es decir 8 minutos antes de la hora acordada. En el lobby, que también es viejo y huele a polvo, estaban sentados dos señores mayores cuyas caras no recuerdo. La mujer me juzgo las botas y el hombre me juzgo la cara. El elevador, como siempre, me dio miedo entonces tome las escaleras. Las escaleras son un trayecto agridulce. Como están en forma de caracol me recuerdan al edificio donde Vivian mis tíos antes de comprarse el departamento en las lomas, esa la parte dulce. También huelen a humo enfrascado por falta de ventilación y eso huele a casa de Diana, la parte agria. El eco me dio por cantar y canté. Despacito para que no me oyeran como fantasma merodeador de hospitales. Tuve ganas de saltar al vacío que se forma en el centro del espirar escalador, pero estoy segura que hasta la caída me hubiera aburrido. No me di cuenta de que venía a ver a la siquiatra hasta que llegue al tercer piso, rancio también. En la primera oficina siempre logro robarme una mirada a la señora gorda que se sienta detrás del escritorio. Tiene el pelo pintado color negro-cinta aisladora y se lo amontona todo todito en el centro de la cabeza, no se como se engrapa tal monstro al coco pero nunca le he visto un pelo fuera de su sitio. Tampoco la he visto al natural, los ojos siempre los tiene embarrados de un polvo azul y la boca amasada con una tinta color vino semi-negro. Es el tipo de mujeres con un olor que no tienes que oler para distinguir. Salí de las escaleras y me encontré al pasillo blanco. Siempre he tenido ganas de filmar algo en ese pasillo, rancio, como el edificio solo que blanco con una ventana al fondo. Y cuando entre a la recepción de la oficina de cristina  pude ver lo verdaderamente psicótico que es ir con un psiquiatra. Como diría un amigo; cuando vas con el loquero, todo es un síntoma. Luz ámbar, cuadros feos, rancio, todo es rancio. Hasta los 25 años de cristina son rancios. Así que dije Putos todos y me puse a bailar tap.

andrewharlow:

by Philippe Ramette

y que mas?

Corría sin dirección exacta y me decía una y otra vez que no era necesario saber a donde vas para llegar a algún lado. El aire  frió hacia que mis ojos llovieran. Tenia los dedos de los pies dormidos por el constante impacto con el piso  y el movimiento de mis piernas ya era automático. Los sonidos, por otra parte, eran mucho mas agudos de lo que fueron. Como si alguien los estuviera afinando cuerda por cuerda. Luego empezaron las sinfonías, cada pieza armado un entero. Tanto caos al unísono pasaba por orden. Pero no un orden normal, este era un orden casi burocrático, que por procesos se entendía y que con paciencia se apreciaba. Era difícil recordar si en algún momento todo llego a estarse quieto o si alguna vez quise quedarme sentada. Los colores se empezaron a licuar con los sonidos, difuminando figuras como desvanecidas en agua. Y así el mundo dejo de ser el mundo y se convirtió en acuarelas, papel, tinta y violines. No sabia con precisión desde cuando había estado corriendo ni en donde había empezado, simplemente continuaba.

andrewharlow:

(by milanecia)

(Source: )